Entrada al Museo de los Volcanes.
El Museo de los Volcanes
Situado en un edificio novecentista que por sí solo merece ya una visita, el Museo de los Volcanes de Olot te espera en medio del Parc Nou, un antiguo jardín señorial convertido en parque botánico.
Aquí podrás descubrir el cómo y el porqué de estos gigantes dormidos que pueblan la comarca de la
Garrotxa.
El Museo de los Volcanes se halla en medio de un paisaje cautivador, en un jardín romántico con elementos de jardinería inglesa que formaba parte de una antigua finca señorial. Con una superficie de 4 hectáreas, el paraje contiene una zona boscosa con elementos de gran interés botánico y especies autóctonas, como un monumental bosque de robles carvallos y boj por donde vale la pena pasear.
La casa que acoge el museo es la Torre Castanys, un elegante edificio proyectado por el arquitecto Josep Fontserè al que se accede por una gran escalinata que domina la fachada.
El museo, de dimensiones asequibles, nos explica de forma clara y comprensible las características del medio físico de La Garrotxa. Para hacer la visita más didáctica, los fenómenos sísmicos y volcánicos, así como los principales ecosistemas de la comarca se presentan en forma de gráficos, fotografías e ilustraciones. En la primera parte de la exposición podrás conocer en profundidad estos grandes desconocidos que son los volcanes y vivir en primera persona la sensación que se tiene cuando todo tiembla a tu alrededor.

La flora y la fauna también son protagonistas.
Seguidamente, un vídeo de 10 minutos de duración te transportará a la Olot medieval, época en la que un terremoto destruyó la ciudad. En este momento sentirás realmente cómo la tierra se mueve bajo tus pies, un efecto que se consigue mediante un simulador de terremotos, una plataforma hidráulica que transmite a la perfección la sensación que debieron de experimentar los antiguos pobladores de la capital de la Garrotxa cuando eran sacudidos por los volcanes en activo. Eso sí, con la tranquilidad de saber que todo es un simulacro y que en la actualidad estas montañas están totalmente dormidas.