Aproximación:
La ruta empieza en la parte alta de la Rambla, uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad. Construida entre 1828 y 1832, cuando se empezó a cubrir la riera Galligans, en 1862 se plantaron en ella los árboles que todavía hoy le dan sombra. A finales del siglo XIX, la Rambla ya era un espacio social consolidado, con restaurantes, hoteles y cafés, en el que los figuerenses se congregaban para pasear, charlar o escuchar conciertos.
Inicio:
Bajando por la Rambla observarás que en todo su perímetro se concentra lo más emblemático de la arquitectura civil de la ciudad. Los estilos propios de cada época —barroco, neoclásico, ecléctico, modernista, novecentista, racionalista...— revelan la historia de edificios tan singulares como la Casa Polideseia (n.º 15), la Casa Cusí (n.º 20), la Casa Puig-Soler (n.º 27), la Casa Salleras (n.º 16) o la Casa Caselles (n.º 22). En la parte baja del paseo se sitúa el monumento novecentista dedicado al figuerense Narcís Monturiol, inventor de la primera nave submarina.
Seguimiento de la ruta:
Cuando llegues al sector central de la Rambla, a tu derecha encontrarás una pequeña calle peatonal que te llevará hasta la plaza Josep Pla. Este espacio está presidido por el Cine-Teatro El Jardí (1914), edificio modernista proyectado por el arquitecto Llorenç Ros i Costa. En medio de la plaza, una obra de Josep Ministral rinde homenaje al escritor ampurdanés Josep Pla.
Desde aquí, toma la calle del Forn Nou hasta la calle Nou y, a continuación, dirígete hacia la plaza Ernest Vila, conocida también como la «plaza de la fuente luminosa». Casi colindando con esta se encuentran la plaza de Catalunya y, acto seguido, la plaza del Gra. Estos tres espacios consecutivos conforman otro de los centros neurálgicos de la ciudad. La plaza del Gra conserva aún hoy la cubierta de hierro erigida sobre 36 columnas, exponente de la arquitectura industrial ecléctica, bajo la cual se celebra cada semana, los martes, jueves y sábados, el mercado de fruta y verdura.
En el punto donde empieza la plaza del Gra toma la calle Concepció, que te llevará hasta la plaza del Escorxador. El antiguo Matadero Municipal, que da nombre a la plaza (en catalán, escorxador significa ‘matadero’), se reconstruyó en estilo modernista en 1902 y actualmente está destinado a usos culturales. Desde aquí, continúa por la calle Monturiol, en cuyo número 20 se halla ubicada la casa natal de Salvador Dalí. Siguiendo recto llegarás de nuevo a la parte baja de la Rambla; ahora, gira a mano derecha por la calle Girona, que desemboca en la plaza del Ayuntamiento. Este espacio de origen medieval, en que los vestigios más antiguos se mezclan con soportales de estilo neoclásico, es uno de los puntos de encuentro más concurridos del núcleo urbano.
La ruta sigue por la calle de La Jonquera, un vial bordeado por edificios con clara influencia francesa. Después de caminar unos metros, a mano izquierda encontrarás una escalinata decorada con elementos dalinianos que te conducirá hasta la plaza Gala y Salvador Dalí, en la que se halla enclavado el Teatro-Museo Dalí. La fachada de este museo pone de manifiesto la singularidad de la obra del genio ampurdanés. Si dispones de tiempo suficiente, no te pierdas los secretos que se ocultan en su interior.
Junto al museo se encuentra la iglesia de Sant Pere, uno de los edificios más interesantes de la ruta; a su alrededor se erigió, hace ya varios siglos, el antiguo núcleo medieval de Figueres. A continuación, baja hasta la calle Besalú y, desde aquí, toma la calle Magre, que te llevará hasta la plaza de la Llana. En su día, esta zona, una de las más antiguas de la ciudad, formó parte de la desaparecida judería. Por la calle Sant Pere o por la cuesta Pujada del Castell podrás volver a la Rambla, punto de partida de la ruta.

La iglesia de Sant Pere.
Curiosidades:La ciudad rebosa detalles que nos remiten a la vida y obra de Salvador Dalí, sin duda el hijo más ilustre de Figueres. Aprovecha este recorrido de descubrimiento de la población para impregnarte también de la magia del genio ampurdanés.
Observaciones y recomendaciones:
En la Oficina de Turismo podrás encontrar planos de la ciudad que te ayudarán a situarte a lo largo de la ruta. Y si no quieres seguir al pie de la letra las indicaciones aquí facilitadas, con el plano tendrás la posibilidad de improvisar a tu aire múltiples variaciones del recorrido. Perderse por las calles del casco antiguo es también una forma interesante de descubrir Figueres.