El tramo que proponemos forma parte de la etapa XXIV del sendero en Cataluña, la última antes de entrar en Francia. Es una ruta llana que, al final, asciende para llegar al
collado de Panissars, el lugar de mayor interés del tramo. A lo largo del camino se pueden ver restos de la antigua calzada romana, con las marcas de los carros que en otra época la recorrían.
Aproximación:
Por la N-II o por la autopista A-7 hasta llegar a La Jonquera. Una vez en el centro de la localidad, se puede dejar el coche en el aparcamiento señalizado y gratuito que se halla junto al río, detrás del Ayuntamiento, en la plaza Nova.
Inicio:
Desde el aparcamiento hay que dirigirse a la calle Major, por el lado del jardín de infancia. Llegamos así directamente al número 2 de la citada calle, donde se encuentra Can Laporta, el punto de información de la sierra de la Albera.
Desde Can Laporta, seguimos la señalización amarilla y azul a lo largo de la calle Major hasta la calle Miquel Mateu i Pla, donde giramos a la izquierda para ir a cruzar, por un túnel, la autopista y la carretera N-II. A partir de aquí, a la derecha comienza una pista de tierra (transitable para coches) que avanza entre unos campos de olivos y la autopista.
Seguimiento de la ruta:
Al cabo de siete minutos de marcha nos encontramos con un cruce grande. Tomamos la derecha y recorremos unos 25 metros hasta dar con otro cruce hacia la izquierda con la señalización “Veïnat de Sant Julià” y las marcas azules y amarillas. La ruta sigue con la autopista a nuestra derecha, hasta encontrar un nuevo cruce, donde la pista grande gira totalmente a la derecha y comienza otra pista que sigue recta. Nosotros debemos seguir por el medio, por un camino que baja hasta el río y que pasa por debajo de la autopista. Estamos en el kilómetro 3,3 desde la salida. Al atravesar el río vamos a dar bajo un carril de la autopista, donde encontramos una pintada de color amarillo que indica “Vía augusta”. Seguimos el camino con la autopista a la derecha, hasta llegar a otro cruce del que parte una pista de cemento que hemos de tomar. Finalmente, una señalización vertical junto a las marcas que seguimos nos indica “Panissars”. A partir de aquí el camino va ascendiendo. A lo largo del mismo nos encontraremos con una placa conmemorativa de la Guerra de la Independencia y, más adelante, con las ruinas del Summum Pyrenaeum. Poco después llegamos al collado de Panissars, desde donde se divisa una magnífica panorámica del valle, la vertiente francesa y la autopista. La vuelta la hacemos por el mismo camino.
Ampliación de la ruta:
Hemos recorrido un tramo de la última etapa catalana del sendero de la Vía augusta. Esta etapa nace más al sur, en Pont de Molins, desde donde hay 23,8 km hasta el collado de Panissars. Desde este collado también se puede seguir a la parte francesa, donde la vía cambia de nombre para pasar a llamarse Vía Domitia.
Curiosidades:
Los romanos llegaron a la península Ibérica por el puerto de Empúries hacia el año 218 a. C. El emperador Augusto fue el responsable de recuperar antiguos caminos, para enlazarlos y crear la Vía augusta, el principal eje del arco mediterráneo que, con una longitud de 2.725 km, llevaba de Cádiz a Roma. Los ingenieros romanos buscaban siempre lugares de poco desnivel: este es el caso, por ejemplo, del collado de Panissars, que sólo tiene 568 m de altitud. Las carreteras y autopistas construidas posteriormente seguían el trazado de las vías romanas, motivo que explica que la ruta transcurra paralela a estas grandes infraestructuras viarias. Existe un ambicioso proyecto comunitario del programa europeo INTERREG III B para recuperar esta vía. En Cataluña participa en el mismo el Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat, que ha previsto hacer un total de 24 etapas cruzando el territorio de sur a norte y pasando por lugares de tanto interés como la antigua Tarraco (Tarragona).
Observaciones y recomendaciones:
El collado de Panissars es un lugar de gran interés histórico. En un radio de 500 m encontramos los restos de monumentos honoríficos, como los trofeos de Pompeyo y el altar de César. Los restos arqueológicos que se pueden ver corresponden muy probablemente a la mansio del Summum Pyrenaeum. También se hallan aquí los restos del monasterio medieval benedictino de Santa Maria de Panissars, el fuerte de Bellaguarda, una fortaleza francesa del siglo XVII y un cementerio militar francés. Vale la pena acercarse al castillo, desde donde se puede apreciar una magnífica panorámica del Canigó, la llanura del Rosellón y el valle del Llobregat.
En La Jonquera merece la pena visitar el molino de aceite que se encuentra dentro del centro de información de la sierra de la Albera (Can Laporta, tel. 972 555 258), al inicio de la ruta, donde también nos pueden informar de otros itinerarios dentro de esta zona protegida.
Muy cerca se halla el castillo de Requesens, una obra de grandes dimensiones y con numerosos elementos defensivos.
